Piden 4 años de cárcel para un ex urbano por multar repetidamente a un barcelonés PDF  | Imprimir |  E-mail
dimecres, 12 desembre de 2007
Agències

Image La Fiscalía y la acusación particular, ejercida por el Ayuntamiento de Barcelona, piden cuatro años y medio de cárcel y el pago de 19.440 euros de multa para un ex agente de la Guardia Urbana por acosar a un ciudadano con el que había tenido un incidente de circulación y al que multó hasta en diez ocasiones en un mes.

En la Sección Novena de la Audiencia de Barcelona se juzgó hoy a Francisco C.M., ex guardia urbano, por los presuntos delitos continuados de falsedad en documento oficial y de coacciones, con el agravante de aprovecharse del carácter público como agente policial.

Los hechos ocurrieron en diciembre de 2005, cuando el acusado presuntamente acosó a Francisco T.L., con el que había tenido días antes un percance de tráfico, denunciándolo diez veces por estacionar su vehículo sobre la acera de la calle Jaume Brossa de Barcelona, en el barrio de la Verneda, a pesar de que el procesado conocía la permisividad de estacionamiento en dicha calle al encontrarse la zona en obras, motivo por el cual el acusado no sancionó al resto de vehículos.

Según la víctima, los vecinos de la zona habían hecho llegar sus preocupaciones al concejal del distrito de Sant Martí, Francesc Narváez, por la falta de aparcamiento en la zona debido a las obras que se estaban realizando, por lo que se acordó cierta permisividad en las infracciones de estacionamiento, un hecho que constataron algunos de los agentes que testificaron hoy.

Asimismo, el perjudicado aseguró que nunca encontró ninguna de las multas impuestas por el acusado sobre el parabrisas de su vehículo e incluso algunas de las denuncias correspondían a fechas en las que no se encontraba en la zona.

Sin embargo, el acusado, que se declaró inocente, negó haber multado a la víctima como una forma de venganza y aseguró que 'no había ningún acuerdo de permisividad' en la zona, por lo que sancionó al vehículo que se hallaba siempre estacionado sobre la acera de forma transversal porque obstaculizaba un paso de peatones.

Por todos estos hechos, y tras las quejas y reclamaciones de la víctima, la Guardia Urbana inició una investigación interna en la que, según algunos agentes del cuerpo policial que declararon hoy, se corroboró que en la zona y durante ese periodo existían varios atestados policiales del mismo agente a un mismo vehículo, a pesar de la permisividad establecida, por lo que se procedió a la paralización de las denuncias.

Además de la pena de privación de libertad, la Fiscalía y la acusación particular piden para el acusado el pago de una multa de 12.960 euros por el delito continuado de coacciones, así como la inhabilitación por un tiempo de seis años para ejercer de funcionario público, y el pago de 6.480 euros por el delito continuado de falsedad documental.

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