El conductor fantasma PDF  | Imprimir |  E-mail
dimarts, 04 desembre de 2007
Colaboración

ImageEl pasado Sábado día 1 de Diciembre de 2007 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley Orgánica 15/2007 que modifica la Ley Orgánica 10/1995 del Código Penal en materia de seguridad vial. Se trata de una reforma ampliamente seguida por los medios de comunicación y por diversas asociaciones tanto de conductores como de víctimas de accidentes de tráfico. Como toda reforma penal que afecta a nuestras libertades se han oído voces a favor y discordantes con la misma, entendiendo ambas partes que la sangría de víctimas es un tema urgente a solucionar por la administración, divergiendo en el método a utilizar para conseguir ese objetivo.

Por una parte la defensa del endurecimiento de las penas persigue apartar de las carreteras a aquellas personas potencialmente peligrosas ampliando los delitos contra la seguridad vial. Por otra parte, se defiende la, hasta ahora, actual redacción del Código Penal, instando a la administración a mejorar y agilizar los actuales procedimientos sancionadores sin que ello tenga que suponer una mayor presión penal sobre los conductores.

Los puntos estrella del nuevo texto son los delitos por exceso de velocidad, por falta de permiso de conducción y el establecimiento de una tasa penal de alcoholemia.

Mi intención en este artículo es ofrecer una opinión sobre esta reforma desde el punto de vista de un guardia (o como nos llamamos entre nosotros, de un “romano”), sobre todo intentando ver las dificultades de su aplicación.

Evidentemente mis opiniones están basadas en un punto de vista legal básico, esperando que alguien más capacitado y docto que un servidor en el mundo de las leyes y sus procedimientos, pueda rebatir mis apreciaciones y arrojar algo más de luz al asunto que nos concierne.

El primer punto que llama mi atención es la sanción penal por temas de velocidad. La nueva redacción del artículo 379 del CP establece penas de prisión o de multa para los excesos de las velocidades establecidas reglamentariamente superiores en 60 kilómetros para vías urbanas y superiores en 80 kilómetros para las interurbanas. Como soy un “romano” de ciudad, utilizaré un ejemplo urbano. Vehículo circulando a 120 en una zona limitada genéricamente a 50. El caso es claro y de fácil solución desde el punto de vista teórico. Supera la limitación en más de 60 kilómetros, por lo que nos encontramos ante un ilícito penal.

Mi visión crítica aparece en el apartado práctico. Una gran mayoría de infracciones por exceso de velocidad se sancionan sin parar el vehículo y, por consiguiente, sin identificar al conductor en el momento de la infracción, ya sea por falta de agentes en el control o por tratarse de radares fijos. En estos casos, si el titular del vehículo infractor debidamente requerido se niega a identificar al conductor, ¿incurre en algún tipo de ilícito penal?

Es aquí donde creo que va a aparecer una nueva figura en el mundo de la seguridad vial, la del conductor fantasma.

En primer lugar, si el titular es el conductor en el momento de la infracción, supongo que podrá acogerse a no declarar contra si mismo o a manifestar que el vehículo es utilizado por diversos miembros de su familia desconociendo quien lo llevaba en ese momento. La carga de la prueba en temas penales recae siempre sobre el Ministerio Fiscal.

En segundo lugar, si el titular no era el conductor y este se niega a identificarlo ¿incurre este en un delito de encubrimiento?

Si miro el artículo 451 CP que regula dicho tipo penal, me encuentro la siguiente redacción:

“Será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años el que, con conocimiento de la comisión de un delito y sin haber intervenido en el mismo como autor o cómplice, interviniere con posterioridad a su ejecución, de alguno de los modos siguientes:

Auxiliando a los autores o cómplices para que se beneficien del provecho, producto o precio del delito, sin ánimo de lucro propio. Ocultando, alterando o inutilizando el cuerpo, los efectos o los instrumentos de un delito, para impedir su descubrimiento. Ayudando a los presuntos responsables de un delito a eludir la investigación de la autoridad o de sus agentes, o a sustraerse a su busca o captura, siempre que concurra alguna de las circunstancias siguientes: Que el hecho encubierto sea constitutivo de traición, homicidio del Rey, de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, de la Reina consorte o del consorte de la Reina, del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe heredero de la Corona, genocidio, delito de lesa humanidad, delito contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, rebelión, terrorismo u homicidio. Que el favorecedor haya obrado con abuso de funciones públicas (…). “ Desde mi humilde punto de vista, el punto 3 seria el que más se asemeja ya que la no identificación del conductor implica una ayuda para eludir la investigación de la autoridad o de sus agentes, pero nos encontramos con que el delito encubierto (el exceso de velocidad) no se encuentra entre los enumerados posteriormente.

Queda la pregunta en el aire

Además, si fuera posible su incriminación como encubridor, cómo se actúa ante una persona jurídica. En el caso de vehículos de alquiler existe un contrato donde aparece el conductor pero, ¿Y si se trata de una empresa que se niega a identificar al conductor? Un ejemplo hipotético (que nadie saque conclusiones equivocadas). Si un vehículo de la DGT excede la velocidad cometiendo un delito y no hay identificación, ¿A quien se sanciona? ¿Al conductor habitual? ¿Al director de la DGT? ¿Al cámara de TV que lo ha filmado? (Uff, perdonen, no se donde tengo la cabeza)

Para acabar, si ustedes me lo permiten, intentaré dar otra vuelta de tuerca. La gran colectividad de usuarios de automóviles se engloba en el círculo familiar del titular del mismo. Todos hemos conducido el coche de nuestros padres antes de tener vehículo propio, (y ahora rezamos porque nuestros descendientes no toquen el nuestro……. ¡cuanta razón tenias papa!)

Sigamos pues forzando el texto penal e imaginando que el encubrimiento es posible.

Artículo 454.

“Están exentos de las penas impuestas a los encubridores los que lo sean de su cónyuge o de persona a quien se hallen ligados de forma estable por análoga relación de afectividad, de sus ascendientes, descendientes, hermanos, por naturaleza, por adopción, o afines en los mismos grados, con la sola excepción de los encubridores que se hallen comprendidos en el supuesto del número 1 del artículo 451.”

Resumiendo: Mire Señoría, sé perfectamente quien conducía el vehículo pero como es familiar directo de primer grado………… pues mejor me estoy calladito que a mi no me va a pasar nada. Adivine usted quien ha sido.

Pueden llamarme ustedes malintencionado, pero nada más lejos de la realidad. Intento exprimir al máximo las posibilidades para intentar obtener una metodología válida que me permita efectuar mi trabajo sin riesgos para mi amada nómina.

Yo veo la aplicación penal sobre los excesos de velocidad prácticamente nula siempre y cuando no se pueda identificar al conductor, partiendo de la exposición que he hecho. Evidentemente vuelvo a repetir que es una opinión totalmente personal y subjetiva y que cualquier valoración, corrección, opinión, crítica, aclaración (y evidentemente, aprobación) serán bien recibidas por un servidor.

Otro caso que me preocupa es el tema de la conducción sin permiso, pero ese punto posiblemente lo trataremos próximamente.

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