La falta de personal motivó que sólo dos policías custodiaran a los detenidos PDF  | Imprimir |  E-mail
dimecres, 13 desembre de 2006
Redacció │ Agències

ImageLa falta de personal en la comisaría de El Prat motivó que sólo dos policías nacionales se encargaran del traslado y custodia de los dos detenidos que en mayo de 2004 mataron presuntamente a un agente en su fuga de los juzgados, según ha declarado hoy el funcionario que sobrevivió al tiroteo.

En la sección séptima de la Audiencia de Barcelona están siendo juzgados los dos detenidos, Julio N. y Antonio G., que se enfrentan a condenas de 49 y 30 años de prisión, respectivamente, por el asesinato a tiros del policía nacional que, en solitario, los custodiaba en los calabozos de los juzgados de El Prat.

Hoy ha declarado como testigo el otro policía nacional encargado de la custodia de los detenidos, que ha dicho que ambos agentes desconocían el grado de peligrosidad de los acusados -con condenas previas por asesinato y robos con violencia- y las causas que tenían pendientes.

Además, ese día la comisaría de El Prat estaba 'muy mal de personal', según el agente, lo que motivó que los dos policías tuvieran que 'apechugar' y encargarse del traslado y custodia de los detenidos sin contar con otros funcionarios como refuerzo ni de mayores medidas de seguridad.

Los policías trasladaron a los dos detenidos al calabozo de los juzgados y, a media mañana, tuvieron que hacerse cargo de un tercer arrestado por violencia doméstica que tenía que declarar ante el juez.

Sin embargo, lo 'normal' es que la proporción sea de dos agentes por cada detenido, y en el caso de traslado a los juzgados tres funcionarios por preso, según ha admitido hoy un jefe de la brigada de Policía Judicial que también ha declarado como testigo.

La desproporción de fuerzas se agravó después de que uno de los dos policías se viera obligado a llevar al tercer detenido ante el juez, diligencia de la que se encargó el agente superviviente porque el fallecido prefirió quedarse a estudiar para un examen de criminología que tenía esa misma tarde.

Según ha explicado el policía, 'lo más normal' es que, tras tomar declaración al detenido, éste fuera devuelto a los calabozos, pero el día de los hechos el juez ordenó al agente que permaneciera en el vestíbulo del juzgado a la espera de que dictara una medida cautelar contra el reo.

Por este motivo, el agente fallecido se quedó sólo durante un buen rato con los dos delincuentes, que le pidieron salir para ir al lavabo y, en un momento dado, se encontraron fuera de las celdas y sin esposas, lo que aprovecharon presuntamente para desarmar al agente, matarlo y emprender la huida.

Los agentes que ese día fueron al juzgado desempeñaban normalmente funciones de patrullaje y, aparte de las nociones impartidas en la academia de policía, no recibieron nunca formación alguna sobre las medidas de seguridad a adoptar en los traslados de delincuentes peligrosos, ha añadido el testigo.

El policía que sobrevivió al tiroteo ha reconocido 'sin ninguna duda', porque lo tuvo 'a cuatro o cinco metros', a Julio N. como el detenido que salió de los juzgados disparando con el arma reglamentaria del agente muerto, mientras que en ningún momento llegó a ver huir al otro procesado.

Por su parte, el jefe de la brigada de Policía Judicial, que dirigió la operación de busca y captura de los detenidos, ha explicado que las medidas de seguridad en los traslados dependen de la correspondiente comisaría y que los que deben tener precaución son 'los mismos que custodian y sus mandos'.

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