Los detectives exigen una nueva ley para poder trabajar armados PDF  | Imprimir |  E-mail
diumenge, 10 desembre de 2006
Redacció │ Barcelona

Según recoge El Periódico en la edición de hoy, el asesinato del primer detective en España desde que existe esta profesión, Luis Hernández Bustamante, de 45 años, que murió el pasado domingo 26 de noviembre en Madrid tras soportar una cruel tortura de 20 horas con una bolsa de plástico en la cabeza, ha generado un debate latente entre los 2.000 detectives que trabajan en España: el uso de armas de fuego. La mayoría lo exigen.

La profesión de detective --con carrera homologada de tres años-- está regida por dos escuetos artículos en la Ley de Seguridad Privada de 1992. El uso de armas no está autorizado, aunque algunos solicitan un permiso del tipo B a título individual. Aún así, poco más de una docena de detectives trabajan armados en España. Los detectives, colegiados en Catalunya, Valencia, Murcia y Madrid, y los que comparten las siglas de la Asociación Profesional de Detectives de España, defienden la aprobación urgente de un nuevo reglamento que adapte su profesión a los nuevos tiempos y a los nuevos riesgos.

Pero, ¿quién mató al detective Luis Hernández? ¿Por qué lo hizo? ¿Qué información pretendían arrancarle? Hernández, prestigioso detective madrileño con 25 años de profesión, compartía con María de Montemayor Ruiz Soria un discreto despacho en la calle de Alberto Alcocer de Madrid. Previo concurso público, había conseguido la seguridad de los diferentes certámenes que se celebran en el recinto ferial de Ifema, entre ellos Feriarte, que se inauguró apenas horas después del hallazgo de su cadáver semidesnudo, maniatado y amordazado.

La ley actual solo permite hacer funciones de seguridad privada de paisano a los detectives. Y ese era parte del trabajo de Hernández. El grupo X de Homicidios del Cuerpo Nacional de la Policía (CNP) de Madrid tiene abiertas dos sólidas líneas de investigación.

Una, Feriarte y la información privilegiada que Hernández podía tener sobre el escondite de determinadas obras de arte que durante dos semanas se expusieron en Madrid. Y dos, y más truculenta y con mayor fundamento, estaría relacionada con los trabajos de seguimiento a algunas personalidades que en las semanas anteriores a su asesinato estaba realizando por encargo de un importante abogado de la capital. "Un arma no salva a nadie, pero es evidente que los detectives tenemos que tener el derecho de poder llevarla ante investigaciones de riesgo", argumenta Julio Gútiez, presidente de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España. Desde el asesinato de Hernández, las asociaciones de detectives han intensificado sus peticiones para entrevistarse con el ministro del Interior, Alfredo Pérez-Rubalcaba. "Nos sentimos el patito feo de todas la película", insiste Gútiez. ¿Cuál es su propuesta? "Poder disponer de una licencia de armas del tipo C, como las que utilizan algunos vigilantes de seguridad privada para determinadas labores de riesgo", dice.

Su propuesta está secundada por la mayoría de los detectives. En Catalunya, el Col.legi Oficial de Detectius Privats reconoce que no hay una postura unánime sobre el asunto, aunque algunos detectives de renombre si tienen una opinión formada. "Es difícil determinar cuándo y dónde termina la labor de riesgo del detective. Dar licencia de armas a todos los detectives es una barbaridad, poder disponer de ella en casos muy concretos y de forma muy fiscalizada, no me parece una mala solución", reflexiona Paco Marco, de la agencia de Barcelona Método 3.

PERMISO DE TIRO DEPORTIVO

Luis Hernández no tenía pistola, pero en septiembre pasado solicitó la licencia de armas del tipo F (para tiro deportivo) y había comentado a sus amigos su intención de comprarse una pistola Beretta. Incluso había tramitado su inscripción en la Federación de Tiro de Guadalajara.

El llevar un arma camuflada bajo la americana tampoco es la panacea para la situación de "inseguridad" que sufren los detectives, según sus propias denuncias. Enrique de Madrid-Dávila Rico, secretario del Col.legi de Detectius Privats de Catalunya detalla un sencillo ejemplo: "Queremos que en los juicios y en los atestados se oculte nuestra identidad y se utilice, como con los policías, el número de la Tarjeta de Identidad Profesional, el TIP". El de Hernández era el 325, uno de los más antiguos de Madrid. Otra petición es proteger las matrículas de los vehículos particulares en las diferentes jefaturas de tráfico. El coche de Hernández, un Seat Toledo gris con matrícula 1205 CWS todavía no ha aparecido.

< Anterior   Següent >
webpolicial » Inici
Go to top of page