Policías contra la inseguridad PDF  | Imprimir |  E-mail
dilluns, 25 octubre de 2004
Barcelona espera la llegada de los Mossos el día 1, pero la Guardia Urbana lo ve con preocupación

Los urbanos temen que los releguen a poner multas

XAVIER MAS DE XAXÀS - 25/10/2004
BARCELONA

Los Mossos d´Esquadra llegarán a Barcelona el 1 de noviembre para sustituir a la Policía Nacional. Será el primer paso de un cambio radical en el modelo policial. Tanto los agentes de la Guardia Urbana como los mossos, sin embargo, esperan con preocupación la nueva fase. Ni unos ni otros tienen claro que el modelo de policía dual diseñado por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat sea el más efectivo para garantizar la seguridad de unos ciudadanos que cada día se sienten más desprotegidos y sufren más delitos. Portavoces de los dos cuerpos temen, asimismo, que se haya perdido una gran ocasión para crear una policía catalana unificada. La policía metropolitana, prevista en la Carta Municipal y mencionada más de una vez por el alcalde Joan Clos como el modelo más efectivo, queda, así, descartada a corto y medio plazo.

Los sindicatos mayoritarios en la Guardia Urbana y de los Mossos d´Esquadra consideran que la sustitución de la Policía Nacional es una buena idea porque colaborar con ella siempre ha sido complicado. Aseguran, asimismo, que mossos y urbanos se entenderán muy bien al principio, pero alertan sobre las rivalidades que pueden surgir entre los oficiales de ambos cuerpos. "Los mandos tienden a copar parcelas de trabajo, son sus cuotas de poder, es la forma que tienen de promocionarse. Tarde o temprano acabarán preguntándose por qué han de compartir un caso con su colega del otro cuerpo", afirma Pepe García, responsable del sindicato de la Guardia Urbana de Comisiones Obreras, el mayoritario entre los policías locales. "Por eso este despliegue de los Mossos tiene fecha de caducidad", añade.

Barcelona, que hoy cuenta con una plantilla de 2.600 guardias urbanos, incorporará 2.500 mossos durante el próximo año. El 1 de noviembre llegarán los primeros 700 . El objetivo es que los ciudadanos noten su presencia en la calle. Durante los primeros meses, mossos y guardias perseguirán los mismos delitos. Más adelante, la policía autonómica se dedicará a la seguridad, y la Guardia Urbana, a hacer observar el cumplimiento de las ordenanzas municipales. Los mossos, por ejemplo, perseguirán a homicidas, mientras que los policías locales se concentrarán en la convivencia ciudadana. Un mando unificado garantizará, según el concejal de Seguridad, Jordi Hereu, la máxima eficacia en la prestación de los servicios: "El despliegue de los Mossos d´Esquadra es una gran oportunidad para reforzar la Guardia Urbana, y la coordinación será perfecta. No habrá ninguna rivalidad ni ningún solapamiento de funciones".

La misma opinión sostiene Jordi Samsó, director general de Seguretat Ciutadana de la Generalitat: "El éxito está garantizado si nosotros entramos con la humildad necesaria para trabajar con un cuerpo que tiene mucha experiencia y si ellos ven que es una oportunidad para incorporar todo lo bueno que una policía tan joven como los Mossos d´Esquadra puede aportar".

Jaume Curbet, experto en seguridad ciudadana, da por sentado que habrá una relación competitiva entre mossos y guardias urbanos. "Hemos de ser realistas ymirar a nuestro entorno. La Policía Nacional y la Guardia Civil no se entienden y dependen de la misma administración. No basta con la buena volun-tad del Ayuntamiento y la Generalitat para coordinar los dos cuerpos". Los Mossos se encontrarán en Barcelona con un cuerpo policial, la Guardia Urbana, que se remonta a 1843. "El choque cultural será importante", afirma Curbet.

Agentes de la Guardia Urbana opinan que duplicar el número de policías no tendrá una traducción directa en la protección de los ciudadanos. "La policía sólo tiene sentido cuando es capaz de generar calidad de vida, y esto es algo que, hoy por hoy, no tenemos claro que podamos conseguir con la efectividad necesaria", asegura un guardia urbano que, al igual que sus compañeros consultados para elaborar este reportaje, han pedido mantener el anonimato.

El número de barceloneses que dicen haber sido víctimas de un delito aumenta desde hace años. Si en 1999 representaban el 14,3% de la población, en el 2003 fueron 19,9%, es decir, uno de cada cinco. Según las estadísticas policiales, el número de delitos baja, pero sube el de faltas, lo que, unido al reducido número de guardias de barrio, contribuye a extender la alarma.

La Guardia Urbana, que ha perdido mil agentes desde 1994, está haciendo un esfuerzo en los últimos años para rejuvenecer la plantilla y aumentar la presencia en la calle. El Ayuntamiento se compromete a incorporar cien agentes cada año. También ha invertido mucho en material, según confirma Pepe García. "El problema -añade- es que, para ahorrarse dinero, el Ayuntamiento no querrá que nos encarguemos de la seguridad ciudadana. Prefiere que los Mossos copen esa parcela y que nosotros nos dediquemos a poner multas porque lo único que le preocupa es sacar dinero".

La efectividad, como explica Curbet, no depende de la cantidad de agentes, sino de sus competencias, de su formación y de su ubicación sobre el territorio. Los vecinos de la Trinitat Vella exigen más presencia policial cortando la ronda de Dalt, como sucedió el jueves, y Curbet declara que ahora pagamos las consecuencias de una mala decisión. Lo que no funciona, según su opinión, "es un modelo policial que se ha devez cidido priorizando la política en de la seguridad. La policía se ha concebido más como un elemento del poder político que como un servicio público". Curbet, que a principios de los ochenta diseñó un modelo de policía única para Catalunya, recuerda que no pudo aplicarse porque los ayuntamientos no quisieron renunciar a su policía local y la Generalitat, tampoco. Aún hoy los alcaldes del área metropolitana no quieren oír hablar de una policía única, según opina Xavier Trias, líder de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona. También él cree, sin embargo, que "el gran impacto que tendrá la implantación de los Mossos arrinconará a la Guardia Urbana", como ha sucedido en l´Hospitalet.

"No tiene ningún sentido -sostiene un guardia urbano- porque tenemos la misma formación que los Mossos. Estudiamos con ellos, salimos de la misma academia. ¿Por qué hemos de dedicarnos únicamente a poner multas de tráfico cuando podemos hacer mucho más? ¿Qué diría la ciudadanía si hubiera un cuerpo de bomberos para apagar fuegos industriales y otro para fuegos domésticos?".

El concejal Jordi Hereu garantiza que en Barcelona no sucederá lo mismo que en l´Hospitalet ni habrá las disfunciones detectadas también en Figueres, Girona y otras poblaciones. "Aquí será diferente gracias a la gran experiencia de la Guardia

Urbana en temas de seguridad. Son los Mossos los que se adaptan a nuestra división por barrios y asumirán tareas de civilidad". Pepe García no está seguro de que así sea: "No nos creemos nada. Los Mossos no pueden comerse ni un trozo de ciudad. Les falta gente y experiencia".

Además de la falta de experiencia, en círculos policiales se resalta la falta de preparación de los Mossos. "De la academia de Mollet sale licenciada mucha gente que no está preparada", afirma Víctor Argela-guet, responsable de la web policial de Catalunya (www.webpolicial. org), un foro que recoge las opiniones de los agentes y la actualidad de los cuerpos. "La formación de un policía dura tres años en Alemania y cinco en Holanda -añade-, mientras que en Catalunya se resuelve en nueve meses. Este curso se licenciarán 1.600 mossos. La escuela se ha quedado pequeña y se ha reconvertido la residencia en aulario. Mollet ya no es una academia. Ahora es una fábrica de funcionarios".

Samsó no está de acuerdo: "No hemos sacrificado la cantidad por la calidad. Nuestro modelo es reconocido fuera de España. Los nueve meses de formación se completan con un año de prácticas".


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