La Escola de Policia expulsará a 17 aspirantes a Mossos que confunden gamas de colores PDF  | Imprimir |  E-mail
dimarts, 20 abril de 2004
La Vanguardia

barcelona. – Discromatopsia. Memorizar la palabra cuesta. Se trata de un trastorno en la percepción de los colores, una alteración de características asociadas al daltonismo: la discromatopsia impide distinguir los matices de una misma gama cromática. Por ejemplo, el naranja y el rosa en la gama de rojos. “En una ocasión, el piloto de una avioneta se vio obligado a un aterrizaje forzoso –dice un oftalmólogo consultado por este diario–; buscó un prado verde y descendió: se estrelló en un lago. El hombre sufría discromatopsia. Confundió el verde con el azul.”

La Escola de Policia de Catalunya se ha apoyado en un argumento similar para proponer la expulsión de 17 aspirantes a Mossos d'Esquadra, cuya discromatopsia se ha detectado hace cuatro días. Los aspirantes, todos ellos hombres –se trata de una patología habitual entre los varones; sólo se ha detectado el defecto entre mujeres fumadoras o que han sufrido embarazos complicados–, se han movilizado para detener el proceso: dicen que ya han pasado siete meses en la Escola, que ahora es muy tarde para notificárselo. “Nos lo tenían que haber dicho cuando nos hicimos las pruebas de acceso al curso. Y no esta semana, que nos quedan sesenta días para salir a la calle –dijo ayer uno de los aspirantes afectados–. Fíjese que nos han hecho perder un año de nuestra vida.”

Un año perdido, una injusticia, un trastorno que algunos de los propios afectados no habían detectado... “Tengo el carnet de coche, moto, camión; incluso soy patrón de embarcación de 14 metros. He pasado multitud de revisiones físicas, nadie me había detectado este problema. Ni siquiera yo mismo –dijo este aspirante–. En cambio, ahora me siento inseguro, he perdido mi trabajo en una empresa de toldos, no sé cómo acabaré de pagar la hipoteca. Todo este tiempo, perdido.”

Joan Navarro, director de Recursos Humans de la Escola, admite que los aspirantes expulsados se sentirán “infelices”, pero insiste en que el trastorno hubiera lastrado su capacidad como profesionales: “En una declaración judicial, tal vez confundirían un coche azul con uno verde... No podrían defenderse en ambientes rurales, ni encargarse del tráfico, ni incorporarse a una patrulla de seguridad ciudadana.” La expulsión parece inminente. En los próximos días, la dirección de la escuela enviará sus informes a la conselleria de Interior, para que los firme la consellera. “Cuanto antes lo hagamos, menos tiempo les haremos perder”, dijo Navarro.

Albert Fabregat, portavoz del Sindicat de Policies de Catalunya (SPC), comprende la decisión de la Escola –“jurídicamente, es irrebatible”, dice–, aunque no la comparte. “Si hubiesen detectado la discromatopsia antes de que los aspirantes entrasen en la escuela, nadie hubiera abandonado su trabajo. Se trata de situaciones personales delicadas. Además, algunos de estos casos no son graves: entre ellos, por ejemplo, hay un soldado profesional.” Fabregat espera que la escuela autorice a los aspirantes a acabar el curso y a recibir el diploma. “Tal vez así se incorporen a alguna policía local”.


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