La delincuencia, la prostitución, y las drogas: tres males de los mercados bajistas PDF  | Imprimir |  E-mail
dimarts, 13 setembre de 2011
Roberto Ruarte, "El poder de los mercados"

ImageLos mercados bajistas fuertes anticipan que el humor social se pondrá muy negativo, lo que implica que la economía andará mal, anticipando una recesión, que el desempleo irá aumentando y existirá mucha incertidumbre. Cualquiera de estos escenarios hace que la oferta laboral se reduzca, aumente la demanda por trabajo y se incremente la desocupación. El estado no da abasto para aplicar políticas anticíclicas, con planes sociales, subsidios, y sus mismas arcas se encuentran amenazadas. En medio de este panorama tanto el humor social, como las noticias se encuentran muy negativas. Los que tienen empleo están con incertidumbre porque las empresas no están funcionando bien, tienen pocas ganancias algunas o pérdidas y la incertidumbre es el clima dominante.

Entonces, reinan las medidas restrictivas de consumo, eligen no cambiar su auto, refaccionar su casa, comprar dólares, y la economía está en el círculo vicioso de un espiral de desconfianza.

Esto produce una caída en los valores morales muy importante en la sociedad, teniendo directa implicancias en la delincuencia, la prostitución y las drogas y hace que los padres en un instinto de supervivencia, estén más proclives a cometer actos delictivos para sostener a su familia en algunos casos y, en otros, fomentan para que sus hijos lo hagan y que no falte el pan en la mesa. Eso provocas que lo que está mal sea visto como algo necesario para la subsistencia y, por lo tanto, el crimen alcanza grados mayores durante las grandes crisis que en épocas de bonanzas.

A esto, se le suma, la crispación social hace que la delincuencia venga acompañada de violencia, porque la escasez de recursos y también su mala distribución, genere antinomia y lucha de clases, con sentimiento de odio que afecta directamente los problemas que van en aumento.

Los índices de mujeres que se vuelcan a la prostitución también se incrementa. Su valor moral en muchos casos es dejado de lado para que no le falte el pan a su familia, y lo hace en busca de una salida a la terrible situación por la que está pasando en su hogar.

La droga y el alcohol, producen fenómenos de escapismo de la realidad, cuanto peor es la realidad, cuanto más honda es la crisis, más se consumen en la juventud y en gente adulta, como tratando de evadir la realidad.

La crisis produce que se ingieran las más baratas, aquellas que matan más rápido; al igual que ocurre con las bebidas blancas con mala destilación, o con alto contenido etílico con letales consecuencias para el que las consume.

También, hacen que el estado de la persona emocional esté apto para cometer delitos, y es la excusa para bajar su escala moral y animarse a hacer cosas prohibidas que de otro modo le costaría más la decisión, también en el caso de la prostitución suele suceder.

La peor escoria del comportamiento humano aflora en las crisis, siendo caldo de cultivo para que el espiral de las malas noticias, siga propagándose en la sociedad, un espiral que empieza en la economía, en el desempleo, en las necesidades, y termina en delincuencia, violencia, drogas y prostitución, como medios de subsistencia en algunos casos, escapismo en otros y coraje inducido para hacer algo prohibido o delictivo.

A nivel organizado, suele ocurrir que en las crisis el terrorismo se expande, y también la subversión, encuentran mucha gente desempleada, enardecida por la situación. Esto potencia el estado de crispación y humor negativo en la sociedad. El caos impera en fuertes caídas de mercados, con un contexto económico y social muy negativo.

Lamentablemente las Bolsas bajistas que duran en el tiempo, siempre anticipan problemas, y estos van acompañados de una problemática social fuerte que lleva a la violencia, subversión, terrorismo, delincuencia, la peor manifestación humana, en caídas más violentas inclusive a conflictos bélicos entre países.

Extraído del libro El poder de los mercados, de Roberto Ruarte (editorial Turmalina)

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