Blair, en guerra contra el gamberrismo PDF  | Imprimir |  E-mail
dilluns, 06 juny de 2005
Cada día se registran 66.000 denuncias de ciudadanos por actos incívicos
En el 2004 hubo 1,2 millones de incidentes por embriaguez y 4.700 hinchas detenidos



Blair ha fijado como prioridad de su último mandato erradicar el gamberrismo y los actos incívicos de una sociedad en la que descienden los delitos graves y aumentan los menores. Sólo en Inglaterra y Gales, las autoridades registran a diario 66.000 denuncias de los ciudadanos por asuntos que afectan a la convivencia elemental.

SEVERIDAD
El primer ministro se dispone a tipificar como delitos lo que eran ofensas

CONTROVERSIA
Abogados y grupos pro derechos humanos se oponen al plan Blair

RAFAEL RAMOS - 06/06/2005
Corresponsal LONDRES

Poner a raya el gamberrismo es uno de los grandes objetivos de Tony Blair en su canto del cisne como primer ministro británico. Hombre de ley y orden desde el centro geométrico de la política del Reino Unido, considera que ser progresista no consiste tanto en redistribuir la riqueza como en mejorar la vida cotidiana de ancianos avasallados por jóvenes sin buenos modales, de madres que ven traficar droga en presencia de sus hijos, de vecinos de bloques populares que viven en medio de la suciedad y el grafiti, de enfermos a quienes el ruido de los borrachos no permite dormir por las noches.

En el amanecer de su tercer mandato pero con sólo dos o tres años de vida política por delante, Blair ha tenido que abandonar metas más ambiciosas y rimbombantes comoc onseguir la paz en el Ulster, meter a Gran Bretaña en el corazón de Europa o democratizar Oriente Medio de la mano de Bush. Le habría gustado pasar a la historia por algo sonoro, pero a estas alturas se conforma con dejar el legado nada despreciable de una economía en orden, un partido laborista irreversiblemente reformado y una sociedad más justa y decente de la que heredó del thatcherismo. ¡Ya quisieran Chirac y Schröder estar en su piel!

El programa legislativo del Gobierno para los próximos doce meses pone énfasis en combatir la delincuencia de bajo voltaje que con frecuencia no aparece en las estadísticas ni merece respuesta policial, pero que envilece la sociedad y destruye la calidad de vida de sus elementos más vulnerables (ancianos, niños y pobres). Blair ha decretado un programa de tolerancia cero contra la criminalidad en general, y el gamberrismo en particular. Botón de muestra de la gravedad del problema es un estudio oficial del Ministerio del Interior, con la participación de grupos comunitarios y fuerzas policiales de toda Inglaterra y Gales, que ha compilado todas las denuncias de "comportamiento antisocial" formuladas un día cualquiera entre semana (concretamente el pasado 10 de septiembre) en la vida del país. El total alcanzó nada menos que 66.107 quejas, que proyectadas por 365 días al año suman más de veinticuatro millones, con un coste estimado para el Estado (y el contribuyente) de 3,375 millardos de libras esterlinas.

Si la delincuencia ha subido o bajado durante los ocho años de reinado de Tony Blair es objeto de debate político que las estadísticas no resuelven del todo. En el fondo es una cuestión contable que depende de qué se considera delito y cómo se suman. Según el cálculo del Ministerio del Interior, ha caído un 33 por ciento desde 1997, cuando el gobierno laborista llegó al poder. Pero según la policía (y la oposición conservadora) aumentó un 17 por ciento en ese mismo periodo, especialmente las agresiones con armas de fuego. La mayoría de los expertos, al analizar esta discrepancia, da más crédito al Ejecutivo que a Scotland Yard, y llega a la conclusión de que la delincuencia ha descendido pero, en cambio, se han puesto a la orden del día una serie de ofensas que crean un clima de degradación social y preocupan especialmente a los votantes, como por ejemplo la intimidación, la venta de droga, el vandalismo, el hooliganismo (el año pasado se efectuaron 4.700 detenciones de hinchas de fútbol), el ruido, la embriaguez (1,2 millones de incidentes en el 2004), el robo de vehículos o su contenido (2,3 millones de denuncias anuales) y el grafiti.

De todas las medidas propuestas por Blair para combatir esta lacra, la más polémica es la llamada "órdenes de comportamiento antisocial" (ASBO), que convierten en delito ofensas que hasta ahora eran consideradas como simples "molestias", conllevan multas fijas e incluso penas de prisión y criminalizarían a un sector de la sociedad, incluidos niños y los adolescentes.

El proyecto de ley figura en la agenda de la Cámara de los Comunes, pero abogados y grupos pro derechos humanos estiman que lleva la cruzada de ley y orden demasiado lejos, con un tufillo poco agradable a la legislación que en California obliga a encerrar a quienes delinquen por tercera vez, aunque sea por robar una pizza. Un problema adicional es el peso de la prueba, que el Gobierno pretende que recaiga sobre el acusado. El primer ministro británico está de acuerdo con los republicanos de Estados Unidos en muchas cosas -no sólo la guerra de Iraq-. Piensa que las sentencias son demasiado blandas y los magistrados demasiado magnánimos, y que el sistema judicial atiende más a los derechos de los delincuentes que de sus víctimas. Es algo que si le dejan piensa "corregir" en su tercer mandato.


Inquietud por el alza de la violencia infantil
LA VANGUARDIA - 06/06/2005

El fantasma de James Bulger ha reaparecido en Inglaterra, y es un argumento más a favor de quienes exigen mano dura para combatir la delincuencia en sus raíces. Un grupo de niños y niñas de entre once y doce años fueron detenidos esta misma semana por la policía de Yorkshire como sospechosos de intentar asesinar a un pequeñín de tan sólo cinco ahorcándolo con una soga, después de golpearlo brutalmente. La víctima consiguió escapar, pero la crueldad del caso y la tierna edad de todos los protagonistas -una de las niñas sigue bajo custodia- han espeluznado al país y sirven a Blair como símbolo de la enfermedad social que eliminar.

Combatir el gamberrismo, el matonismo (bullying) y la creciente delincuencia adolescente es una de las prioridades de Blair. El Gobierno ha introducido en el Parlamento varios proyectos de ley que combaten la venta de pistolas de imitación, la introducción de navajas en los colegios, los grafitis, la embriaguez, los abusos verbales y el comportamiento antisocial, un problema en los guetos de pisos subvencionados.


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