Diez gobiernos unen sus esfuerzos para luchar contra las pandillas juveniles de Centroamérica PDF  | Imprimir |  E-mail
dilluns, 20 juny de 2005
La Vanguardia

El Salvador albergará una academia internacional de policía para combatir las ´maras´

Centroamérica, México, EE.UU. y Canadá han decidido coordinars use strategias para afrontar el creciente peligro que supone la expansión de las pandillas delictivas juveniles, conocidas como maras, a las que consideran una plaga que arrasa con todo.

"Las 'maras' son peor que la guerra civil de los años 80, ya que entonces se luchaba por un ideal", dice el salesiano José Moratalla



JOAQUÍM IBARZ - 20/06/2005
Corresponsal MÉXICO

México, Estados Unidos, Canadá y los países de Centroamérica celebraron una cumbre antipandillas para afrontar el creciente peligro de las bandas delictivas juveniles -conocidas como maras-. Además de aprobarse un plan antimaras, se acordó también establecer en El Salvador una academia internacional para capacitar a policías en la lucha contra estas bandas.

En las conclusiones finales de esta reunión sobre pandillas delictivas juveniles transnacionales, realizada en la localidad de Tapachula, en el estado mexicano de Chiapas, se pide que la Organización de los Estados Americanos (OEA) promueva contactos entre los países de la zona para facilitar el intercambio de información y desarrollar un plan modelo antimaras.Personal del FBI estadounidense se trasladará a Chiapas para acordar con el gobierno del estado programas conjuntos para hacer frente al problema de las bandas juveniles. El FBI es el organismo encargado de combatir a las pandillas dentro del territorio de Estados Unidos.

Dirigentes de los países de Belice, Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá destacaron que el fenómeno de las maras se ha convertido en un factor de inseguridad y malestar social en toda la región. Steven Monblatt, director interino del departamento de Seguridad de la OEA, advirtió, por su parte, que los cuerpos de seguridad de algunos países centroamericanos ya han sido rebasados por las bandas juveniles organizadas, por lo que, según señaló, "necesitamos una respuesta regional integral".

Atendiendo esta advertencia, en el documento final de conclusiones de la reunión se subraya que el problema de las maras debe ser afrontado desde una perspectiva integral, con estrategias coordinadas en materia de prevención, rehabilitación y aplicación de la ley.

En la reunión de Tapachula se acordó asimismo establecer mecanismos para intercambiar información en tiempo real relacionada con las pandillas juveniles, ya que de ello dependerá la efectividad de las acciones que realicen los países de manera coordinada.

El plan antimaras promueve aplicar técnicas especiales de investigación, con cooperación internacional en materia de protección de testigos y víctimas. Tan solo en los dos últimos años han sido detenidos en el estado de Chiapas (fronterizo con Guatemala) un total de 1.200 integrantes de la Mara Salvatrucha por homicidio, asaltos, violaciones, extorsión a indocumentados y lesiones; 600 continúan sujetos a proceso o purgan sentencias

En busca de refrendar la unidad regional, el presidente de El Salvador, Tony Saca, pidió a México y Estados Unidos combatir con una estrategia común el peligro de las maras. "Las maras se han convertido en un problema regional y El Salvador las combate con mano dura", manifestó Saca.

A diferencia de Guatemala, donde los miembros de la Mara Salvatrucha, tienen asegurada su existencia, con el cobro del impuesto de guerra, en la costa de Chiapas, algunas pandillas están involucradas en el tráfico de drogas y de inmigrantes sin papeles, que buscan llegar a los Estados Unidos.

Guatemala, El Salvador y Honduras criticaron las deportaciones de pandilleros que lleva a cabo Estados Unidos, porque los jóvenes regresan a sus países sin documentos sobre los delitos que cometieron y, por tanto, de inmediato se unen a las bandas que azotan a la región. "El flujo de los deportados desestabiliza los proyectos de desarrollo de estos países. En el 2004 Guatemala recibió 92.000 deportados procedentes de Estados Unidos y en El Salvador el flujo mensual es de 5.000 deportados", subrayó el salesiano José Moratalla, reconocido por su labor al frente del centro de rehabilitación más exitoso y antiguo en El Salvador.

"Las maras son peor que la guerra civil. Ahora el problema de violencia es superior al de la guerrilla y los paramilitares que hubo en Centroamérica. En los años ochenta se luchaba por un ideal, pero ahora el ideal no existe. Las maras pueden ser una bomba de tiempo que desestabilice a la región igual que las revoluciones de los años ochenta, que no trajeron ninguna solución, pues siguen el mismo problema de pobreza y desigualdad", advirtió el padre Moratalla.
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