Best Defense Against Terror is the Cop on the Beat PDF  | Imprimir |  E-mail
dijous, 27 octubre de 2005
Elaine Kamarck,
Elaine Kamarck is a lecturer at the Kennedy School of Government (Harvard University)

Newsday
July 22, 2005

On Sept. 11, 2001, I joined thousands of New Yorkers as they walked uptown along Park Avenue. It must have been one or two o'clock in the afternoon when suddenly two fighter jets roared through the airspace above the center of Manhattan.


We all stopped walking and gazed up at the sky. Tears came into people's eyes. Everyone turned to each other saying things like: "Thank God, they're here."

But even as we stared at them in awe I remember thinking: Those jets were helpless against this enemy. They didn't deter them and didn't intercept them. Four years later, Osama bin Laden still is on the loose and terrorists still are striking — in Bali, Madrid and London, among other places.

When all you have is a hammer, everything looks like a nail. Or so the saying goes. In the aftermath of the second London terrorist attacks in two weeks, the American-led and British-supported response to terrorism is looking very much like a hammer.

At some point we have to come to grips with the fact that precision guided weapons, F-18 fighter planes, stealth bombers and the educated, tough men and women who wield these sophisticated weapons are like the hammers that fool us into making terrorism look like a nail. We're supposed to be fighting terrorists in Iraq so we don't have to fight them on our own soil. Go tell that to a Londoner stuck in a blown-up subway.

Now is the time to stop and ask: If the greatest military force in history can't stop terror, who can? Well, how about two women you've probably never heard of — Aida Farsical and Diana Dean?

Farsical is a Philippine policewoman. One night in 1995 a fire alarm went off in Manila. Farsical was on duty at Police Station No. 9. She sent a patrolman to check it out, and he came back saying there was nothing unusual — just some Pakistanis playing with firecrackers. But Farsical's intuition told her that this was anything but routine and so she went to see for herself.

The end of the story is that Farsical wound up disrupting the infamous Bojinka plot — a terrorist plan that, had it gone forward, would have resulted in fatal explosions aboard 11 long-haul airline flights between the United States and Asia.

Diana Dean is a customs agent on the Port Angeles border crossing between Canada and the United States. On Dec. 16, 1999, she stopped Ahmed Ressam, an Algerian-born Canadian who was driving a rented Chrysler aboard a ferry from Victoria, British Columbia. Like Farsical, Dean had a hunch that all was not well. Ressam was "acting nervous" when she asked him routine questions. So she called over a colleague who opened his trunk and found everything anyone would need to build large-scale explosives.

Dean and her colleagues interrupted the "Millennium plot," an al-Qaida inspiration that would have blown up much of Los Angeles International Airport.

Terrorism is not a law-enforcement problem. It is much more serious than a numbers racket in the South Bronx. But so far the record is clear. Smart cops stop terrorists, smart weapons don't. Maybe the front lines of the war on terror should be the precinct houses of every big city in the Western world.

We should spend more money and more time making the average experienced cop on the beat part of our war on terror. We need undercover cops who can infiltrate local Islamic organizations and immigrant communities; we need more cameras in public places and more people trained to spot terror before it happens. We need police we can trust with classified information, and we need the local knowledge that only a beat cop has to make its way to the organizations whose sole purpose is fighting terror.

For almost four years now, government leaders have moved around boxes on those organization charts and created new jobs — in Washington. How about some new jobs in the subways and on the borders?


Traducción:

Caminaba como miles de neoyorkinos a lo largo de Park Avenue. Sería por las 13 o 14 horas, cuando de repente dos cazas atravesaban el espacio aéreo de Manhattan.

Todos nos detuvimos y observamos detenidamente el cielo. Las lagrimas surgieron de los ojos de la gente. Cada uno acudió al otro y le decía cosas como "Gracias señor, Ellos están aquí"

Pero incluso a ellos los mirabamos con temor y recordabamos pensando. Esos aviones eran de ayuda contra este eenmigo. Ellos no los pudieron disuadir ni interceptar. cuatro años más tarde Osama Bin Laden está desaparecido y los terroristas todavían producen ataques asombrosos (Balí, Madrid y Londres entre otros sitios)

Cuando eres un martillo todo lo ves como un clavo (supongo que es un frase hecha coloquial americana pero creo que se entiende el sentido), o dicho de otra manera. En las consecuencias del segundo ataque terroritas en dos semanas en Londres, los lideres americanos y los secuaces-británicos nos responden que ven al terrorismo como algo más que un martillo.(algo más que una simple amenaza, nota del traductor)

En este punto hemos de volver a comprender que el hecho que las armas de precisión, los cazas F-18, resistentes hombres y mujeres que manjas estas sotificadas armas parecen los martillos que nos engañan en la idea del terrorismo como clavo.

Es tiempo de detenerse y preguntarse, Si la mayor fuerza militar de la historía no ha podido detener este terrorismo ¿Quien Puede hacerlo? Probablemente dos mujeres que seguramente nunca escuchó ¿Aida Farsical y Diana Dean?

Farsical es una mujer policía de Filipinas. Una noche de 1995 sonó una alarma de incendios en Manila. Farsical esta en el puesto de la 9ª comisaria de policía y envió a un patrullero para que lo comprobara. Este al regresar comentó que había visto algo inusual. Pakistanís jugando con petardos. Farsical tuvo una intuición y fué lugar para verlo por sí misma.

El final de la historia es que Farsical abortó el infame complot de Bonjika. Plan terrorista, que de haberse ejecutado, habría causado una cadena de fatales explosiones a borde de once vuelos de larga distancia entre Estados Unidos y Ásia.

Diana Dean es un agente de aduanas sobre el paso fronterero de Port Angeles entre Canadá y los Estados Unidos. El 16 de diciembre de 1999, ella paró Ahmed Ressam, un canadiense de orígen argelino que conducía un Chrysler alquilado a bordo de un barco de Victoria, Colombia británica. Como Farsical, Dean tenía un presentimiento que todo no estaba bien. Ressam " actuaba nervioso " cuando ella le hizo preguntas rutinarias. Entonces ella llamó a un compañero que abrió su equipaje y encontró todo para construir explosivos en gran escala.

Dean y sus colegas interrumpieron " el complot del Milenio, " una conspiración de Al--Qaida que habría volado la mayor parte de Los Ángeles el Aeropuerto Internacional.

El terrorismo no es un problema jurídico-policial. Es mucho más serio que una raqueta de números en el Sur del Bronx (traducción literal, que debe responder a una frase hecha de los americanos). Pero hasta ahora el registro es claro. Estupendos policias detienen terroritas, pero no las estupendas armas. Tal vez las líneas de combate de la guerra en el terror deberían ser las casas de cada gran ciudad en el mundo Occidental.

Deberiamos gastar más dinero y más tiempo de experiencia policial donde golpeamos con nuestra guerra sobre el terror.. Necesitamos secretos policiales de quien puede infiltrarse organizaciones locales Islámicas y comunidades inmigrantes; necesitamos más cámaras en sitios públicos y más personas entrenadas para descubrir el terror antes de que pase. Necesitamos la policía, podemos confiar en la información secreta, y necesitamos el conocimiento local que sólo un policial es la manera de combatir las organizaciones cuyo objetivo exclusivo lucha el terror.

Durante casi cuatro años ahora, líderes de gobierno se han movido alrededor de paneles sobre aquellos organigramas y han creado nuevos empleos - en Washington. ¿Cúando nuevos puestos en los metros y fronteras?
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